Hoy, después de 30 meses de lactancia, 9 meses de lactancia embarazada y 7 meses de lactancia en tándem, publico el post contándoos mi experiencia.

La lactancia es sin duda una de las grandes retos de la maternidad y por eso uno de los temas por el que más me habéis preguntado, junto con la lactancia en tándem que a día de hoy es algo atípico, creo que existe mucha desinformación (al menos en mi caso, me fue difícil encontrar ese apoyo que necesitaba en esos momentos), por no hablar de los muchos comentarios que te llegan como: estás loca, vas a dejar al bebé sin alimento, no vas a poder…

Pero si estás hoy aquí leyéndome, quiero decirte que al igual que tú, yo estuve llena de dudas, pero SI SE PUEDE, es posible la lactancia en Tándem y quiero contarte mi experiencia.

La lactancia de Elia:

Siempre supe que quería dar el pecho, o al menos intentarlo. Pero quiero aclarar, que cada mujer con su maternidad es libre de decidir que quiere hacer, y es muy lícito decidir querer hacer lactancia materna o no.

Cuando nació Elia, como mami primeriza, tuve mis problemillas con el agarre y alguna otra grieta ya estando en el hospital. Cuando llegamos a casa y me dio la Gran subida de leche, apenas me podía mover ¡Dios mío que era eso! Me pasaba el día por casa con el pecho fuera, había discos de lactancia por todos lados y yo tenía la sensación de que no tenía ni 5m’ para mí, y lo cierto es que creo que así era.

Elia era una bebe muy demandante y se tiraba horas y horas al pecho, era casi imposible decidir salir de casa a dar un paseo, recuerdo hacer todo tipo de cosas con ella encima, hasta maquillarme, por supuesto que mis comidas y cenas eran siempre con ella también al pecho, fueron meses muy muy intensos. Con una mezcla de sentimientos y hormonas muy heavy.

Además Elia nunca ha tomado un biberón, lo intente durante un tiempo antes de reincorporarme al trabajo, pero nada, fue imposible. Así que tuve que volar durante tres meses con una producción de leche bastante considerable, y sin posibilidad de extraerla en ninguna parte del avión, sufriendo por volver a casa cuanto antes (tenía jornadas de 16h seguidas) porque mi bebé me esperaba para tomar la leche, además de sufrir una mastitis, hasta que volví a quedarme embarazada y pude volver a no trabajar y quedarme en casa. Por aquel entonces Elia tenía 14 meses y a mí no me apetecía en absoluto pensar en retirarle el pecho, para mí era nuestro momento, disfrutábamos mucho las dos, y quería continuar hasta que ella decidiera que había llegado el momento del destete (cosa que aun no ha pasado), creo que un destete respetado y por eso me embarque en la maravillosa aventura de dar el pecho embarazada y ahora también en tándem.

La lactancia durante el embarazo: no voy a decir que fue fácil, porque en muchos momentos no lo fue, pero ahora miro atrás y me siento súper orgullosa de a donde he llegado y de todos los baches que he tenido que superar para estar hoy aquí. Disfrutando de lo que para mí es un regalo, un regalo para toda la vida.

Nacimiento de Olivia: Comienza la lactancia en TÁNDEM

Os puedo asegurar que estaba llena de inseguridades, me preocupaba mucho no hacerlo bien, pero sobre todo tenía mucho miedo de que Elia sufriera al ver a su hermanita al pecho. Se llevan apenas 23 meses y para mí ella era y aún es mi bebé, aunque tuviera a otro bebé de horas en mis brazos, tenía sentimientos encontrados y muchísimas dudas, pero estaba convencida de una cosa, de que con amor todo se puede y de qué si otra mamá había podido hacerlo. ¿ por qué no iba a poder yo hacer lo mismo y darle el pecho a mis dos bebes?

La primera vez que las amamante juntas fue en el Hospital, Elia llegó emocionada a conocer a su hermanita y tuve la oportunidad de probar la experiencia, tenía mucha curiosidad sobre cómo sería, y creedme con un bebé de horas en tus brazos, tan pequeñito y delicado, no es muy fácil manejarse, pero no imposible. Guardo algunas fotos muy especiales para mí de ese momento y algún día se las enseñaré a ellas para contarles cómo fue la primera vez que lactaron juntas.

A partir de ahí, comienza nuestra aventura de la LACTANCIA EN TÁNDEM.

Los comienzos fueron mucho mejor de lo que yo esperaba, para mí, poder dedicarle ese ratito a mi hija mayor en el que volvíamos a ser Ella y Yo, era un bálsamo, creo que las dos lo necesitábamos, con la llegada de Olivia comenzábamos una nueva etapa para la familia, y la adaptación era mucho más fácil en el regazo de Mamá.

Por suerte Olivia era mucho menos demandante que al principio de nacer Elia (cosas de la vida) y aunque no dejaba de ser un bebé recién nacido que requiere de muchísima atención, Olivia solía hacer siestas largas en su cunita y así disponía de más tiempo para poder dedicarle a mí otra bebé. Por eso os digo que no tiréis la toalla, probad, siempre estáis a tiempo de tomar decisiones si veis que la situación os supera, si yo hubiera pensado que iba a ser muy difícil, o escuchado a los demás jamás lo hubiera intentado, y nada más lejos de la realidad. La lactancia en tándem me ha resultado incluso más sencilla que mi primera lactancia, no sé si los astros han estado de mi parte ¡jejeje! Pero así ha sido y es a día de hoy.

Me preguntáis sobre cómo gestionar la demanda de ambos, os voy a contar lo que me funciona a mí, pero no hay una regla universal para esto de la lactancia, existen múltiples opciones.

Me ayudo mucho al principio que Elia también mamara, por la subida de la leche, evitar obstrucciones etc.. además gracias a eso con Olivia no he notado las famosas crisis de crecimiento, siempre hay suficiente leche para ambas 🙂 la lactancia en tándem asegura una buena provisión de leche materna al haber más estimulación.

Nosotras no hemos seguido siempre el mismo patrón, hay momentos en los que maman juntas, pero otros muchos en los que lo hacen cada una por separado, así tengo mi ratito con cada una y tan felices. Normalmente Olivia se sacia solo con un pecho, así puedo ofrecerle el otro a Elia, aunque ya os digo que no es una ciencia exacta, poco a poco iréis adaptándoos y la lactancia se irá acoplando a las necesidades de las bebés.

No os preocupéis si veis que el hijo mayor se vuelve más demandante que antes. Es normal, Elia pasó de no despertarse de noche para mamar a hacerlo incluso dos veces, pero todo es temporal, y con paciencia y muchos mimos la situación irá normalizándose, al menos así fue en mi caso.

En resumen si me preguntasen si volvería a hacer lactancia en tándem, diría un si rotundo, yo estoy encantada y le veo sólo ventajas. La lactancia es parte fundamental de mi maternidad, y no solo alimento, es refugio, son mimos, es nuestro momento mágico, y es cuando nos decimos las cosas más bonitas.

Espero que este post os haya servido de ayuda o al menos de alivio al saber que yo también estuve como tú, y que por muy difícil que lo veas ahora, al final todo pasa. Sé que algún día echaré mucho de menos esos momentos nuestros, esos momentos en los que el regazo de Mamá es el mejor lugar del mundo, por eso valoro y agradezco cada momento de nuestra lactancia. Este post lo he escrito desde el cariño y con el deseo de compartir lo que he aprendido, pero sobre todo está escrito desde el respeto, todas las opciones son buenas, y sobre todo una cosa tengo clara y es que todas somos las mejores madres que nuestros hijos podrían tener.