El mes pasado tuve la suerte de ir a Roma por San Valentín, fueron cuatro días muy intensos, de madrugar, patear la ciudad, y acabar rendida, pero mereció la pena, es una ciudad con mucha vida y con tanto y tanto para ver…
Lo primero decir que fue un acierto total el hotel en el que nos alojamos “Visconti Palace” en una ciudad donde hay tanta oferta, a veces es complicado decidirse, así que si queréis ir sobre seguro con este hotel no fallaréis.
Como llegamos a medio día, decidimos pasar la tarde por la zona de El Vaticano y subir a su cúpula para ver atardecer.
Os recomiendo unos zapatos cómodos, ya que el ascenso son “550” escalones, dicho así parece mucho, ¡jejeje! pero no se hace tan complicado, y las vistas de toda Roma a tus pies serán algo para recordar..
Después un paseo por el Tíber, un helado, un beso, la vida de la Piazza Navona, otro beso….
Un plato de pasta típica Romana para la cena y a descansar que al día siguiente había muchísimo que ver…

Comenzamos con una de las visitas más esperadas, el Coliseo Romano, me impresionó mucho desde cerca, y poder estar allí tantos años después, y más aún sabiendo todo lo que allí se aconteció.
El Foro Romano también me gustó muchísimo, y… ¿Qué no enamora de Roma?
Perderse por las calles del Trastevere, encontrarte y volverte a perder…
Descubrir una terracita con encanto, sentarte y parar el reloj, nada importa cuando estás en la ciudad eterna…
Para acabar tirando la moneda, en la tan conocida, Fontana di Trevi… y cumplir así con la tradición.
Os dejo un resumen fotográfico de estos dos primeros días.
¡Espero que os guste!
Muchas gracias por leerme y por vuestros comentarios.
¡Miles de besos!
Tamara




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